Radio Amistad conoció el caso e invitó a la señora para hacer una colecta pública; al visitarla en su humilde vivienda del sector El Cañón, vía a Playa Seca, notamos condiciones deprimentes. Son tres personas que comparten alegría y tristezas; doña Agustina dice que la acompaña su hijo de 16 años quién demuestra querer mucho a su hermana adoptiva; ella apenas trabaja para medio comer, lava ropa ajena y vende tripa asada cuando hay alguien que le ayude en el cuidado de su hija especial.
Manifiesta que cuando no tienen para el jabón consigue limones para lavar la ropita de la nena, a quien le brinda un cuidado máximo para evitar más enfermedades.
Hay miradas de dulzura, lágrimas de impotencia pero jamás de arrepentimiento, la madre adoptiva dice que jamás renunciaría a su hija porque no representa ningún peso para ella, por el contrario considera que es una bendición del cielo al haberse encontrado con este ángel. Dice que muchas personas le han aconsejado que lleve a la bebé a internarla en un sanatorio, pero asegura que eso jamás lo haría, porque en ninguna de esas casas recibirá mejor salud; son quince años que viven juntas y ya conoce su forma de comportarse y en manos extrañas va a sufrir mucho la menor; solo la muerte las separará, aseguró.
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